Buenos Aires y cambiar de estación

I.
Una nota breve del periódico: “El otoño llegó este lunes a las 7 y 30 horas y se prevé que será cálido durante todo el período, en condiciones generales del clima que se presentan como favorables, indicó a El Observador el coordinador del Grupo de Perspectivas Climáticas, Mario Bidegain.”

II.
Visito el Centro Cultural Recoleta. En la segunda planta hay un microcine que hoy permanece cerrado, pero junto al paseo central han abierto un espacio de lectura en el que cada estación varios creadores de distintas disciplinas recomiendan libros que luego uno puede encontrar en las mesas de madera orientadas al Patio de los Naranjos. Entre los “libros de otoño”, han incluido seis recomendaciones del director de cine Martín Rejtman. Mientras cotilleo los títulos, fuera comienza a llover y varias personas se afanan por retirar las tumbonas de tela.

Estamos unidas, Marina Mariasch

Weiwei, Agostina Luz López

Poesía en borradores de gmail, Chica Desario

Captcha, Noe Vera

En todas las cosas la niebla, María Lucesole

Lobo rojo, Majo Moirón

III.
Esquivando los charcos, tardo tan solo unos minutos desde el CCR al Kino Palais. Para llegar a la sala uno debe cruzar el vestíbulo del museo en el que se exhiben dos esculturas y varios cuadros. Las paredes del cine están cubiertas por cortinas de terciopelo rojo y junto a las butacas, por si viene mucha gente, han colocado dos filas de sillas que hoy no llegan a ocuparse. Las sesiones (viernes, sábado y domingo) son gratuitas y este mes la programación está dedicada a Hugo Santiago. El film de esta tarde (El teorema de Santiago) cierra con un texto de David Oubiña: “Hay una película allá donde la cámara intuye que algo se esconde”.

IV.
Por la noche, en la clase de teatro nos piden que muramos. Primero de una cuchillada. Después a causa de un envenenamiento. Por último, nos matan con una pistola, a velocidad normal y a cámara lenta. Cuando todos yacemos en el suelo, Guido consigue revivir y saca un revólver imaginario de su chaqueta para vengar nuestra muerte. Resulta extraordinariamente heroico.

Volviendo a casa en autobús, recuerdo este cortometraje que vi en FID Marseille.
“Hay una película allá donde la cámara intuye que algo se esconde”.

À TROIS TU MEURS – ONE, TWO, THREE, DIE / Extract from Ana Maria Gomes on Vimeo.

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