38 oscuridades


darkness

Fue el pasado febrero, en uno de estos parones que el blog ya comienza a sufrir demasiado a menudo, cuando en la fría Pamplona, en Punto de Vista, me presentaron esta compilación de 38 películas que desde 2012 habían ido llegando al buzón de Oskar Alegria (La casa Emak Bakia, 2012). Aunque el título oficial era The Darkness Collection, entre el equipo del festival pronto empezamos a llamarlas, sencillamente, las Oscuridades…

Los 175 minutos se proyectaban de manera ininterrumpida en el sótano del auditorio donde transcurría el festival, y al que los espectadores descendían portando unas linternas para guiarse –en la oscuridad– hasta alcanzar la pantalla. Bajé allí (el lugar que muestra la imagen superior) en tres ocasiones, aunque nunca pude quedarme más de cinco minutos. La primera vez fui a la sala sin linterna, pasadas las escaleras encendí el móvil para no tropezar a lo largo del pasillo y rápidamente aprecié la tranquilidad que contrastaba con el ajetreo que se vivía un piso más arriba, donde el hall era un ir y venir de público en el que mi compañero Andrés y yo a veces parecíamos guardias de tráfico, tratando de que directores y periodistas se encontraran a la hora y el lugar acordados. El paréntesis de quietud terminó pronto, apenas pasados un par de minutos tuvimos que abandonar aquella apacible ‘cueva’ para recuperar nuestros quehaceres. La segunda vez bajé cuando la instalación aun no estaba abierta el público y la luz encendida convertía el espacio en un lugar totalmente diferente, de un blanco intenso y aséptico. No me causó ninguna impresión, tan solo un pequeño escalofrío por la diferencia de temperatura. Entregué el recado y volví a subir.

La tercera y última vez es la que recuerdo con más detalle: como creía saber el camino prescindí del teléfono y de la interna, no se veía absolutamente nada pero recuerdo con nitidez el sonido de la película que se escuchaba a lo lejos, un ‘faro sonoro’ que me guió por el pasadizo hasta alcanzar las sombras que la imagen creaba en la pared. “La oscuridad no solo se ve, también se oye”, dice la directora Helena Wittmann acerca del fragmento que aportó a esta colección de noches y días oscuros. Y así fue. No debieron ser más de diez o doce pasos pero la incertidumbre de caminar a oscuras trasladó el sentido de la propuesta a una experiencia real. Sabiendo que Punto de Vista estaba terminando y, asumiendo con tristeza que aquella proyección se me había escapado definitivamente, hice una foto al salir…

14 de febrero, 17:02 h

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A pesar de su premisa conceptual, la intención de The Darkness Collection parece ser más sensorial que teórica, pero el hacer cine desde la oscuridad en lugar de buscarlo en la luz, como tradicionalmente se ha reivindicado, nos conduciría a reflexiones escurridizas acerca del valor de la imagen y las posibilidades de un cine sin esta. Pero ¿acaso cuando la pantalla se vuelve a negro no sigue siendo éste una imagen que sale del proyector? En su artículo Solos en la oscuridad, Carlos Losilla intentaba encontrar alguna respuesta a por qué tres películas como El futuro (Luis López Carrasco, 2013), Uranes (Chema García Ibarra, 2013) e Invisible (Víctor Iriarte, 2012) “de repente se quedan sin luz”. Al contrario de lo que allí pasaba (“es el cine mismo el que se muestra incapaz de figurar ciertas imágenes”), en The Darkness Collection el negro no representa la ausencia o la imposibilidad, sino que es una abstracción que los 42 cineastas invitados (Agüero, Sniadecki, Tucker, Pauwels…) se han propuesto representar, escarbar y encontrar en ella texturas, energías y, al fin y al cabo, una subjetividad. “La oscuridad es un estado de ánimo”, dice Piergiorgio Casotti desde Italia; “existen tantas oscuridades como seres humanos”, parece responderle desde Suiza Dominique de Rivaz… Aunque solemos distinguir los colores por tonalidades y aceptamos que haya azules más claros y rosas más pálidos, no concedemos grados intermedios al negro, cuando su presencia puede ser tan reconfortante como el refugio o tan perturbadora como la ceguera; tan perecedero como el anochecer o tan enigmático como un último beso…“Las historias, ¿no son siempre mucho más bellas en la oscuridad?”… Podremos responder mañana miércoles, en el Círculo de Bellas Artes, a eso de las 20.30h. Cuando salgamos ya habrá anochecido.

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