Bucles románticos y temporales. “Love affair” y la trilogía “Antes de…”

No recuerdo quién me lo dijo por primera vez porque ya lo he oído de varias bocas pero hay algo de cierto en la afirmación que asegura que antes nos declarábamos con cartas de amor y ahora lo hacemos mandando links de Youtube. Todo esto comenzó con un artículo en el que Santos Zunzunegui reflexionaba acerca de la relación entre la película Love affair (1939) y el díptico de Richard Linklater Antes de amanecer y Antes del atardecer (1995 y 2004) y cómo el segundo había dilatado y comprimido el tiempo en la actualización de la historia de la que hoy nos llega su tercera parte, Antes del anochecer (2013).

El visionado de las tres películas (1939, 1995 y 2004) me descubrió unos cuantos puntos en común que no refuerzan tanto la idea de remake como la de un posible esquema sentimental a través del cual surge el enamoramiento. Fui juntando pistas, escenas, y comprobando que una vez la pareja había conseguido reunirse en un espacio delimitado (en el caso de Love affair es un barco, en el díptico dos ciudades -Viena y París-) las conversaciones se enlazaban y los momentos podían intercambiarse.

Fue cuando Celine hizo referencia a su abuela, y a un amor que tuvo y que marcó su vida, cuando vi una conexión que iba un poco más allá. Uniendo el primer beso de las dos parejas (minuto 7 del vídeo), la cámara lenta terminó por convencerme y empecé a ver a la Terry de Love affair como la posible abuela de Celine. Es después de besar a Michel cuando Terry -en la esquina superior izquierda- gira la cabeza justo para ver a Jesse y Celine -en la esquina inferior derecha- abrazarse, como si desde la década de los 40 su abuela comprobara que la expectación y el nerviosismo del primer beso no habían variado tanto en 50 años.

Captura de pantalla 2013-06-27 a la(s) 20.30.21

La comparación a partir de entonces se enriqueció. La iglesia, el pacto, la mentira de no haber acudido a la cita, la confesión de haberlo hecho… También la forma en que tenemos de canalizar nuestros sentimientos. Para Michel la principal fuente de escape es la pintura y será el retrato que pinta de Terry el que al final le revelará que ella sigue amándole. Jesse hace lo propio con su libro, volcando en él los recuerdos de aquella noche, y Celine termina cediendo y cantando su vals (One single night with you, little… Jesse).

Unas escenas antes, Michel miraba embobado a Terry mientras ella cantaba junto al piano. En los 90 la música salía del tocadiscos, pero el gesto enamoradizo de Jesse era prácticamente el mismo. Es aquí cuando recordé la frase acerca de las cartas de amor. Puede que sí, puede que ahora ni escribamos cartas de amor ni tengamos tocadiscos en casa pero seguimos mandando canciones. Sucede algo parecido con los esquemas sentimentales, van evolucionando aunque en el fondo permanezcan igual. Tal vez Jesse y Celine bebían del cine clásico, de las grandes historias y los grandes finales felices, aunque ellos tuvieran que bajarse del tren y construirse la suya en unas cuantas horas. Ahora mi generación bebe -bebemos- de ellos, de paseos nocturnos y reencuentros que te golpeen el corazón. Por si acaso no llegan, nos las arreglamos mandando links de Youtube y fingimos que al salir del cine estamos en Viena, con toda la noche por delante para perdernos caminando…

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Otra observación -menos romántica- que surgió en este montaje fue la utilización de la elipsis. Es bien conocida la afirmación de Hitchcock: “Drama is life with the dull parts left out” (“el drama es la vida sin las partes aburridas”). Esos ratos menos interesantes suelen vivir en las elipsis, saltos temporales que no quedan representados en el tiempo del relato pero que el espectador tiende a completar por su cuenta. Sabiendo la técnica, ahora queda decidir lo importante: ¿qué es para ti lo aburrido y qué es lo interesante? Love affair responde a una narración clásica en la que lo que “importa” (y cualquier manual de guión te dirá que eso son los puntos de giro) está dentro y lo aburrido se queda fuera. Son elipsis cortas que permiten ceñir el relato a los 90 minutos. Linklater, en cambio, cuenta la historia de siempre pero desde un punto de vista menos transitado. Vemos a sus personajes realizar acciones completas: toman un café desde el principio hasta el final, dan largos paseos desde un lugar hasta llegar a otro, si escuchan una canción la escuchan entera… Ese uso del tiempo “real” (aplicado a raja tabla en Antes del atardecer) permite que el intercambio de pareceres fluya con más naturalidad y las personalidades de Jesse y Celine adquieren verosimilitud.  Pero no hay que pasar por alto que como espectadores sólo tenemos acceso a ellos siempre y cuando estén juntos.

Captura de pantalla 2013-06-27 a la(s) 20.31.10

No tenemos constancia de cómo son por separado. Llegan a su reencuentro con una gran elipsis de 9 años a sus espaldas y nos tenemos que creer lo que nos cuentan, como se muestran. Queda pendiente imaginarnos cómo será el Jesse marido, el Jesse padre, imaginar las relaciones tortuosas de Celine con sus novios, el momento en el que leyó el libro que él había escrito… Mientras que los protagonistas de Love affair ganan en independencia, para nosotros Celine y Jesse existen juntos o no existen. Ahora, después de 9 años (y ya van 18) vuelven a existir. Esta vez en Grecia, en Antes del anochecer. Puede que de las tres esta sea la película que mejor ilustra el gusto de Linklater por contar lo que el resto creía que era aburrido, como por ejemplo lo que viene tras el “The End”… 

Captura de pantalla 2013-06-28 a la(s) 05.01.09

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2 Respuestas a “Bucles románticos y temporales. “Love affair” y la trilogía “Antes de…”

  1. Querida Andrea, me quito el sombrero (ya sabes que yo Hildy siempre llevo uno puesto)… no sabes lo que he disfrutado con el montaje maravilloso (lo que me he emocionado) que has realizado y con tu texto…

    Yo soy una de las seguidoras de Jesse y Celine y estoy loca de contento por poderme ir este fin de semana con ellos a Grecia… Les he acompañado durante todos estos años, he crecido con ellos. Primero Viena, después París y ahora Grecia…

    Y adoro Love Affair con Charles Boyer y Irene Dunne… y los bucles y paralelismos reflejados son absolutamente emocionantes.

    Hoy solo me salen alabanzas y mucho disfrute…

    Besos
    Hildy

    • ¡¡Muchas gracias, Hildy!! La que emocionas eres tú con tus comentarios. Hice el vídeo con mucho cariño, yo también crecí con ellos. ¿Te has fijado en la escena de la feria cuando Jesse habla de proyecciones románticas? Me pareció gracioso oírselo a él porque creo que esas dos películas luego han ido dictando nuestras propias proyecciones románticas…Y seguro que esta tercera parte vuelve a hacerlo.
      ¡Besos!

      Andrea

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